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El otoño amanece soleado y poco a poco transforma los días y los hace más fríos.
Aparecen los caminos con sus particulares alfombras de hojas marrones,  verdes, amarillas y rojas. Los frutos secos están más presentes que nunca: el olor a castañas asadas,  la textura de una nuez…
Las manzanas recién cogidas, las calabazas de gran variedad de colores y formas, las setas que por sorpresa aparecen junto a los árboles, son algunos de los regalos que esta estación nos brinda.
Aprovechemos a mostrar a los niños la riqueza que hay en el exterior.  Demos un paseo y dejemos que jueguen libremente con las piñas y las bellotas.
Y para terminar la tarde,  que va siendo cada vez más oscura y fría,  ¿Qué tal si elaboramos una mermelada? ¿O tal vez un chocolate a la taza con un poco de pan?
Hoy os muestro unas actividades de otoño perfectas para disfrutar con los peques,  en casa, en el cole, en el campo, en un parque, en la montaña.

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Desde caminar por la montaña, andar por el campo o ir a un parque en medio de la ciudad. En cualquiera de estos lugares podremos apreciar los cambios y la transformación del paisaje.
Los niños se las ingenian para jugar con las hojas del suelo, con los distintos frutos o con los palos.

Tenemos dos opciones: interactuar con ellos y proponerles algún juego, o dejarles que jueguen libremente, siempre cerca por si nos piden ayuda (o terminan con los pies en el río ;)).
La creatividad de los niños es infinita y esta es una buena oportunidad para desarrollarla.
No obstante, hay ocasiones en que nos piden jugar y esperan que seamos nosotr@s quienes digamos algo.
Un juego para un día de aire es cazar hojas. Sencillo, ¿verdad?
También podemos jugar a la versión del twister natural: “Mano derecha piedra” “culo hoja marrón” “pié izquierdo almendra”…
O quizás, apetezca construir una cabaña, hacer figuras con palos, mandalas con piedras…

Podemos recolectar hojas y otros materiales para después realizar una bandeja sensorial como esta:
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La fotografía es del curso pasado. Para los más chiquitines, no hay nada como tocar y experimentar con este tipo de bandejas (prometo hacer un post con todas ellas).

Si tenemos la suerte de poder ir a recoger frutos del otoño, es una buena idea para disfrutar de una mañana con sol. Si no tenemos huerto o campo, siempre tendremos la posibilidad de ir a recoger moras entre final de agosto y octubre, dependiendo un poco del clima y de la zona. Si no sabéis dónde hay, buscad un pueblo pequeño con río y seguro que encontráis.

La semana que viene voy a ir a un castañar. Hace poco me enteré que a pocos kilómetros de casa hay uno así que iremos a dar un paseo y si hay suerte, recogeremos alguna castaña. Os comparto la foto de mi tía, que recogió castañas en un parque cercano a su casa.

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¿Cuáles son los frutos y demás vegetales de otoño?
En nuestra zona, tenemos:
Almendras, nueces, avellanas, moras, uvas, castañas, manzanas, maiz, calabazas, coles, cardo… y bellotas y otros frutos que pueden valer para confeccionar futuros juegos.

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Un ejemplo para niños de 2 años en adelante, es esta bandeja Montessori con nueces.

Se utiliza para que traspasen las nueces utilizando unas pinzas.
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Aquí os enseño la bandeja sensorial de maíz que preparé hace un año y que aún conservo. Este año hemos añadido más, ya que parte del maíz se ha ido cayendo. Si soy sincera, me asombro del cuidando que tienen con los materiales de las bandejas sensoriales.
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Realiza fotografías a cosas que representen el otoño y si crees que es posible, presta la cámara a l@s niños.

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En el caso de la imagen, las fotos las busqué en Internet hace un par de años y al estar plastificadas sobreviven al trote que han tenido.
😉

¿Y un paseo a por setas?
Recoger setas además de divertido es sorprendente. ¡Nunca sabes en qué lugar van a estar! Recordad: hay que llevar una cesta, una navaja y estar informados del lugar a dónde se va.
Lo más importante: si no estás seguro, no la cojas. Lo que suelo coger yo, que resulta fácil de identificar, es los champiñones y Rebollones.

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Hace poco me dijeron que ya no está permitido coger piñas del monte. Estoy preparando un post con ideas con piñas, pero mientras tanto, os propongo coger alguna y ¡a ver que se os ocurre! Si sabéis si ya no es legal… mejor que no nombréis este blog. XD

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Una vez en casa, podemos explicar a los peques las partes de los vegetales, cascar los frutos secos (esto les chifla), realizar manualidades…

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Una de las niñas trajo nueces y nos dedicamos a ver las distintas partes. Después, las cascaron e hicimos una deliciosa cata.
El martillo junto al taco de madera lo adquirí en Jaisa educativos.

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Todos los años llevo una o dos granadas.
Lo primero que hago es presentarla Y cortarla para que la toquen y desgranen.
También pintamos con ellas, como en la imagen.

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Una de las peques trajo bellotas (tenemos la montaña repleta de encinas, aquí conocidas como carrascas). Además de llamarles la atención por si mismas, descubrimos unos gusanos que habitaban dentro de una de las bellotas. Y esto tan sencillo resultó ser, para ellos, emocionante.
Aproveché para contarles que los jabalíes que viven en la montaña o los cerdos de nuestra granja escuela, devoran las bellotas como un delicioso manjar.

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¿Y si hacemos una mermelada?

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De moras, calabazas, manzanas… un momento perfecto para que los niños ayuden en la cocina.

Para elaborar la mermelada, necesitamos fruta y azúcar, néctar de ágape, stevia o similar. Cuanto menos azúcar o edulcorantes lleve, más sana será. Y si no le añadimos nada, mejor.
Para elaborarla, lo hacemos así:

Se parte la fruta a trozos.
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Se coloca en una sopera a fuego medio y podemos añadir azúcar o edulcorante.
Dejamos que se haga lentamente y removemos con la cuchara.
Algunas frutas de texturas más duras, tienden más a agarrarse y, para evitar que esto ocurra y luego sepa a quemado, podemos añadir un poco de agua.

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Y ¡a embotar!
Para hacer el vacío y que se conserven, habrá que meter los tarros en una sopera con agua y poner a hervir.

Para darle un toque más bonito, podemos decorar los botes con una etiqueta hecha a mano y un trozo de tela o papel para la tapa, sujeto con una cuerda.

Si os apetece, podéis realizar una corona low cost de otoño.
En el trabajo ando siempre pensando en hacer actividades que resulten lo más económicas posibles. Por ello, decidí proponerles hacer una corona sencilla pero que quedó muy bonita:

Entregué a los peques (2 años) un cartón con forma de círculo, coloqué cola blanca en un recipiente y ellos fueron pegando las hojas de colores que había recogido en mi pueblo esa misma mañana.
Un par de días más tarde, las hojas se arrugaron y perdieron un poquito el color. Así que como solución (si queréis que se mantengan planas y con los colores más vivos), se puede plastificar con forro adhesivo transparente.

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Espero que os hayan gustado estas actividades de otoño.

¡Buenas noches!